Hoy comparto con mis estimados 9 lectores un episodio de intimidad que se desprende de la reflexión entre ciudadanos que compartimos los mismos ideales y los mismos valores, entre amigos que quieren dirigir al PAN en los próximos tres años y un servidor haciendo retrospectiva para analizar lo más valioso de nuestra historia como partido; sin nostalgia del pasado, pero con el ánimo de proyectar que en el futuro podamos hacer renacer la esperanza en millones de mexicanos que han creído en nosotros
Estamos obligados a recuperar y preservar nuestra propia identidad, todo eso que valoramos tanto y que nos hacía diferentes a los otros, deshacernos de las "viejas prácticas" que con el tiempo, producto de las debilidades de la naturaleza humana, se han venido adhiriendo y que no son nuestras, que siempre fueron de los otros, esas acciones nefastas que combatimos a lo largo de nuestra historia porque las sufrimos de un sistema autoritario que ejerció ilegal e inmoralmente su poder desde el gobierno para reprimirnos, perseguirnos y excluirnos de la participación y de las decisiones que debimos haber tomado todos los representantes de la sociedad; eso que es propio de la concupiscencia humana que nos hace daño y nos desdibuja frente a los ciudadanos a quienes nos debemos y a quienes, inclusive, debemos hacer participar si queremos seguir teniendo una contribución histórica a la consolidación de la verdadera vida democrática de México
El ReTO es enorme hoy día, estamos obligados sin duda, a recobrar como partido la confianza ciudadana; es hipócrita y soberbio pedirnos humildad entre nosotros o decirse humilde a si mismo, mientras no se use la autoridad que tenemos en custodia por los ciudadanos para regresárselo, sin aduanas ni simulaciones, a los ciudadanos; no hay pacto más valioso que el que debemos hacer con la sociedad en serio, para comprometernos de veras a trabajar por los intereses de los demás y nunca por los propios; a construir alianzas entre todos nosotros, entre tirios y troyanos, en pos de una causa común a partir de los mismos principios y valores, vividos congruentemente con honestidad intelectual, para que de verdad podamos construir la unidad, no la de un grupo o facción muchas veces motivado por revanchismos estériles o intereses facciosos, sino la de todos, no la de los seguidores de proyectos personales, sino la del proyecto de la institución íntimamente ligado al de todos los mexicanos; a desprendernos de prejuicios de unos sobre otros, a incluir todas las visiones en un proyecto común, a cambiar la inercia que arrastra por el motor del cambio que impulsa el desarrollo, a postular a los mejores mediante el ejercicio democrático de un voto razonado, libre y secreto; a dar testimonio personal de vida, que acerque al partido a las universidades, que atraiga a los chavos a la vida política, que les haga descubrir que también hay políticos honrados y decentes que queremos de veras servir a la comunidad porque queremos cambiar el estado de cosas que no funcionan; estamos obligados a formar y cultivar a nuestros jóvenes y adultos en la lucha política, no en la grilla injuriosa y ratonera; a preparar a nuestros futuros tribunos para la defensa ideológica y el trabajo parlamentario en las cámaras, porque hoy algunos están convertidos sólo en gestores; a formar a auténticos cuadros ciudadanos que asuman el liderazgo de las organizaciones de la sociedad civil para que la vertebren, la democraticen y la transformen desde ahí; para que los funcionarios públicos hagamos la tarea con escrupuloso espíritu de servicio y pasión por ayudar a la gente menos favorecida; estamos también obligados a democratizar al partido que tanto ha luchado por democratizar a México, que ya probó el fracaso de la dedocracia y las "designaciones"; a generar condiciones de equidad entre todos, a ser justos; a que los dirigentes sean sólo dirigentes, que para eso se postularon, aplicándose a cumplir y hacer cumplir la norma interna y no verlos convertidos en promotores y operadores políticos de nadie, sino en verdaderos promotores de la institución frente a la comunidad y de la cohesión y fortalecimiento de su militancia, a conservar la calidad moral vamos; Estamos obligados a que nuestros gobernadores, alcaldes y ediles sean los primeros en no distraerse de su quehacer primordial, a demostrar que se puede gobernar con honradez, espíritu de servicio y que rindan buenas cuentas a sus ciudadanos, a promover el esquema de gobierno que vertebra a la sociedad y la hace partícipe de su propio destino; a retomar todos, en pocas palabras, el humanismo cristiano que inspiró a nuestros fundadores. Debemos pues, coadyuvar para que la Institución que nos recibió se perfeccione y logre los fines para la que fue creada, esa es la razón de ser de nuestra pertenencia política en Acción Nacional.
Tener en este proceso de elección a la dirigencia nacional del PAN a cinco candidatos es extraordinariamente rico, la caballada está gorda y eso es magnífico, las reglas son claras y el camino está trazado, como institución política de interés social, quien sea que gane la elección el próximo 4 de diciembre, tendrá que asumir estos retos para determinar el futuro derrotero de Acción Nacional frente a los escenarios electorales del año 2012, si queremos tener futuro.