lunes, 25 de octubre de 2010

Editorial.- ¿Qué le espera al PAN? (1ª. Parte)

de Ricardo Torres Origel

Esta semana ha dado inicio el proceso para la renovación del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional; quien ocupe  la presidencia del partido será el responsable de dirigir los trabajos de toda estructura y la militancia de todo el país rumbo a las elecciones federales próximas. El próximo 4 y 5 de diciembre en sesión de su Consejo Nacional, 381 consejeros habrán de elegir en voto directo, personal y secreto al sucesor de César Nava. A diferencia de lo ocurrido en los dos últimos procesos en los que sólo hubo un solo aspirante, hasta ahora son cinco los valientes apuntados, señal clara de que tendremos sin duda, con una caballada fuerte, una contienda muy interesante.

 
 

Justamente el día de ayer, conversaba con uno de los aspirantes a ocupar el cargo de Presidente Nacional, hacíamos un ejercicio sano de introspectiva, de reflexión y de autocrítica,  compartíamos nuestras visiones respecto de los retos del PAN para el futuro, con auténtica convicción por nuestros principios y valores, con la transparencia que da un diálogo entre amigos que comparten los mismos ideales y con un profundo amor a México y respeto por nuestra historia, le preguntaba, lo mismo que le he podio preguntar a cada uno de los que quieren dirigir a mi partido:  ¿qué le espera al PAN y a México contigo?, ¿ Qué vas a hacer para construir la unidad y preservar nuestra identidad ideológica y política? ¿Cómo superar el pragmatismo y preservar el humanismo?

 
 

El partido de Gómez Morín que desde 1939 y durante décadas, cuando no había nada que ganar, ni tenía nada que perder, cuando todo era cuesta arriba, mientras no fue gobierno, nació y vivió alimentado por el ferviente deseo, no de alcanzar sólo el poder público, sino para cambiar la cultura de los mexicanos, para transitar de un sistema político autoritario, a un estado democrático, transparente y tolerante, en donde se respetara la libertad de expresión, de conciencia y la voluntad personal.  Había armonía y cordialidad porque había eso que hoy se ve menos que antes, pero que todavía a muchos nos sostiene aquí: mística, generoso espíritu de servicio y de lucha por el Bien Común. Durante todos esos años, el PAN luchó por "mover las almas" para democratizar a México, porque quería desterrar del ejercicio del poder público las "viejas prácticas" que el sistema usaba para conservar el poder, eran los tiempos de "la Presidencia Imperial";  del "tapado" y del "candidato oficial", ese que se constituía en el elegido por el dedo del gobernante en turno y que usaba todos los recursos públicos a su alcance con el mayor cinismo y ante quien toda "la cargada" de funcionarios se debía doblegar a fin de imponer la voluntad del gobernante en turno a como dé lugar, abuso del cargo y desprecio por la responsabilidad  legal, ética y moral de velar por el bien común, para ofrecer chambas en el gobierno aunque no redituaran en nada al ciudadano, con cargo al erario que hizo al gobierno terriblemente ineficaz;  entregar ilegalmente a través del partido y su estructura "becas", así le llaman ahora,  sin el mínimo estudio socioeconómico, dinero en efectivo, vamos, para comprar lo que sea, inclusive la conciencia, menos para estudiar  y programas sociales y apoyos para los campesinos, "el voto verde" que dejó sectores de la sociedad terriblemente dependientes  del  gobierno, todo repartido a quienes podrían comprar para que les promovieran el voto, su estructura política eran operadores de la burocracia, funcionarios públicos, diputados y alcaldes  que amenazaban con el despido a los trabajadores del gobierno que no asistieran a sus mítines o no votaran por ellos para se viera el "músculo", a cambio de una torta y un refresco, o un plato de carnitas con frijoles; seleccionar a los desempleados del partido para emplearlos donde fuera a cambio de una lealtad inexistente, desviar cínicamente los recursos del contribuyente a las campañas, coaccionar, presionar, intimidar a todo aquél que se opusiera a sus intereses y a todo esto le llamaban: "ser institucionales"; el partido era sólo un apéndice malogrado del gobierno, era la maquinaria que así se aceitaba para cada elección, y funcionaba para hacer toda clase de trampas y mapacherías;  el dirigente partidista con una subordinación total a los designios del gobernante,  sólo el parapeto para que por su medio, el Presidente o el gobernador en turno impusieran a sus candidatos, "los fieles lacayos" del sistema a costa de lo que fuere, arremolinados como moscas alrededor del dulce,  ciclo tras ciclo, la historia era la misma y  así logró mantenerse muchos años más no sin consecuencias.  Ubicó en dos planos muy distintos y distantes uno del otro, generando un abismo infranqueable entre ambos: la clase política gobernante, inaccesible e hipócrita y el resto de los mortales, ciudadanos que no veían cristalizados sus sueños, por el contrario, lo recuerdo con pánico, herederos de inflaciones galopantes, crisis económicas y una deuda pública impagable. Un pasado que no queremos que jamás regrese, el fantasma del siglo pasado que ronda aún entre nosotros amenazando con volver a la vida.

 
 

No cabe duda, es mi convicción, que mientras en México no hayamos resuelto el gravísimo problema de la pobreza, no habremos de tener verdadera democracia, porque mientras haya necesidad, siempre habrá quien pueda, desde el gobierno, comprar las conciencias de la gente. Durante años, lo recuerdo con cierta nostalgia aún, al grito de "Toma lo que te dan, pero vota por el PAN", invitábamos a los ciudadanos a que tomaran conciencia de su propia libertad, con el más profundo anhelo y la más grande esperanza de que podríamos cambiar el actual estado de cosas.

 
 

Continuaremos con la segunda parte, la próxima semana en este mismo espacio.

lunes, 18 de octubre de 2010

¿Policías bajo el mando único del Gobernador?


RICARDO TORRES ORIGEL EN SALVATIERRA
IV INFORME DE ACTIVIDADES LEGISLATIVAS
SABADO 6 DE NOVIEMBRE A LAS 19:00 HORAS EXPLANADA DEL CARMEN.
zona centro.
 màs informaciòn enlacezona11b@hotmail.com  o al tel tel 466 161 20 87


Frente a la problemática de inseguridad que se vive en México, una de las estrategias propuestas por el Presidente Calderón con el aval de los gobernadores de todo el país radica en una reforma Constitucional, enviada ya al Senado para su discusión y análisis,  que plantea el establecimiento de lo que se ha dado en llamar: "mando único policial estatal", esto es, entre otras cosas, que el Gobernador en cada estado de la República, a propuesta de los alcaldes, sea quien nombre al titular de la policía en cada municipio y tenga el mando en todos los municipios de su estado, constituyéndose también la policía estatal. El espíritu de la propuesta es unificar no sólo el mando, sino también la certificación de los cuerpos policiales, homologar salarios y prestaciones, tener policías capacitados, establecer estándares objetivos de calidad en el servicio de seguridad pública entre otros elementos y las que logren certificarse seguirán en sus municipios, los que no, serían suplidos por una policía estatal. 
Actualmente, representan aproximadamente el 38% del estado de fuerza del país. Sólo 12 de los 31 estados tienen cuerpos policiales en todos sus municipios y más de 400 municipios en el país no cuentan con un cuerpo de seguridad pública propio, mientras que casi el 90% de los que sí tienen policía, disponen de menos de 100 elementos. Las 25 corporaciones más importantes concentran el 26% del estado de fuerza. Los municipios, a efecto de mejorar el desempeño de la función de seguridad pública que les está encomendada, reciben considerables recursos federales a través del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados y del Distrito Federal. Tan sólo para el año 2010, los recursos destinados a seguridad pública en los municipios ascendieron a 13,918 millones de pesos.
A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años para fortalecer las capacidades de los cuerpos policiales municipales, los resultados no han sido los esperados. Entre 1994 y 2009, los delitos del fuero común representaron entre el 92 y el 95 por ciento de la incidencia delictiva nacional. Entre 2005 y 2009, se ha observado un incremento constante en la comisión de estos delitos.
Del conjunto de los delitos del fuero común, el robo, en todas sus modalidades, es el delito de mayor incidencia y, por lo tanto, el que representa el mayor problema e impacto en la seguridad de los ciudadanos. Según las encuestas de victimización, este delito representa cerca del 80% del total de los delitos que se cometen a nivel nacional, y el 40% de los que son denunciados ante el Ministerio Público. Existen alrededor de 2,000 instituciones de policías municipales, las cuales, cuentan con procedimientos muy variados y difusos, así como con acentuadas disparidades estructurales, presupuestales y de equipamiento. Este desequilibrio policial se verifica en aspectos tales como: la tasa policial y cobertura; recursos materiales; ingresos y prestaciones sociales; procesos de reclutamiento y selección, de formación y escalafón. Lo anterior, ha tenido como consecuencia patentes diferencias en la calidad del desempeño de la función policial, dificultando el cumplimiento coordinado de la misma, a pesar del esfuerzo desplegado con los lineamientos derivados de la reforma constitucional de 2008.
Se presenta un gran rezago en términos de capacitación. Alrededor del 80% de las academias de formación de policías preventivos que existen en el país fueron fundadas después de 1980, gracias a  esfuerzos aislados que resultaron en programas de estudio carentes de criterios homologados a nivel nacional, en términos de perfiles, funciones y jerarquías. Por otra parte, el nivel educativo de los policías municipales no corresponde a las funciones que desarrolla ni cumple con los estándares mínimos de profesionalización de la función policial: 2% de los efectivos municipales son analfabetas o carecen de instrucción, mientras que 68.3% sólo cuentan con educación básica.
Aproximadamente 61% de los policías municipales perciben un salario mensual inferior a 4,000 pesos, cantidad que resulta insuficiente para sostener una calidad de vida aceptable. Ser policía en México significa tener un empleo pésimamente remunerado, altamente riesgoso y con un estigma social sumamente negativo; por lo que se ha convertido en una actividad secundaria que se abandona en cuanto surge una mejor opción laboral. La incapacidad de vislumbrar un futuro para aquellos hombres y mujeres con vocación de servicio que optan por la carrera policial es evidente, por lo que no debe extrañar esta gran rotación de personal policial en las corporaciones.
En fin, la sociedad reclama soluciones al problema de la inseguridad pública con el objeto de vivir sin temor a sufrir algún menoscabo en su integridad personal o en su patrimonio a manos de la delincuencia. Es nuestra convicción que el Estado cumplir con el deber de garantizar la vida, la libertad, la integridad, el patrimonio y demás derechos de los gobernados. Por eso, tenemos que ser creativos y revisaremos con todo cuidado la iniciativa que nos plantean los gobernadores a través del Presidente de la Nación, haremos los ajustes necesarios previa consulta a los ediles y a los ciudadanos, pero necesitamos también, en contra parte, el establecimiento de mejores mecanismos de transparencia por parte de los Gobiernos estatales, no queremos incrementar el poder que algunos ejercen en sus estados, sino que podamos obligarnos a tener un proceso transparente de certificación policial, con todo lo que esto implique, incluido el elevar la calidad y el nivel de vida de los policías que dignifique su trabajo, recupere la confianza ciudadana y que se cumpla con la Ley: el bien a tutelar es la seguridad de todos y no podemos escatimar esfuerzos, ese es el ReTO que tenemos, hagámoslo juntos.
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lunes, 11 de octubre de 2010

la unam en guanajuato

Cuando de opinar se trata, reza el refrán popular, “nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, dicho de otro modo: “hay quienes ven el vaso medio lleno y otros medio vacío”; Pues bien, yo quiero ponerme junto con mis estimados 9 lectores siempre del lado de los que proactivamente ven el lado bueno de las cosas, a pesar de todo; y es que últimamente nos hemos encontrado con una de esas buenas noticias que no siempre son noticia: la Universidad Nacional Autónoma de México abre su primer Campus Universitario en Guanajuato a partir del próximo ciclo escolar.

Con una inversión colegiada de 600 millones de pesos entre el Gobierno Federal, el estatal, el municipal y la propia UNAM, se habrá de construir en 60 hectáreas al sur de la ciudad de León este espacio académico, deportivo y cultural que abrirá sus puertas progresivamente a 15 mil alumnos a partir del próximo ciclo escolar para 15 carreras profesionales.

Trabajo de equipo entre todas las autoridades,  esfuerzo conjunto para un objetivo común: es el mensaje político de fondo y qué bien que así sea, no importa quién se lleve la medalla, es un mérito compartido entre todos los que hicieron la gestión para bien de la sociedad, cual debe;  lo más valioso es que se logró y que miles de jóvenes que no tienen acceso a la educación superior podrán tener esa oportunidad muy pronto.

Para ilustrar a mis estimados 9 lectores acerca de lo que esto representa y los retos que tenemos aún,  de acuerdo a los datos oficiales proporcionados por la SEP en el último informe del Gobierno Federal, para el presente ciclo escolar la población total en educación superior escolarizada en todo el país llegó a poco más de 2 millones 847 mil alumnos, pero esto representa tan sólo el 29% del total de la población de 19 a 23 años, es decir, en materia de cobertura de oferta educativa en este nivel, sólo apenas 3 de cada 10 jóvenes tienen acceso a la educación superior y aunque se ha avanzado porque, hay que decirlo, no hace mucho estábamos peor, aún tenemos mucho por hacer. También, de acuerdo al último informe 2008 publicado por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), para el caso de Guanajuato, la población total de estudiantes en todas las universidades del estado, públicas y privadas, la población total de la matrícula ascendía a 85 mil alumnos, de los cuales, y esto llama la atención, las universidades privadas cubrían más de la mitad con más de 49 mil estudiantes, mientras que las universidades públicas atendían apenas cerca de 36 mil.

Llama la atención que de acuerdo a la misma fuente, en el año 2005, la población total de estudiantes en Guanajuato en este sistema era casi de 81, 500; el sistema educativo del estado absorbía a casi 30 mil mientras que la educación superior privada, tenía una población de 51, 500 mil alumnos. Esto quiere decir, sin lugar a dudas, por una parte, que la población de estudiantes de profesional ha crecido en el estado y por lo tanto, que la oferta educativa en el sistema educativo público se ha incrementado mientras que la oferta en universidades privadas disminuye proporcionalmente y por otra parte, representa también la presión de la creciente población estudiantil sobre el estado, que termina la preparatoria y que busca un espacio para estudiar una carrera profesional.

Ciertamente los datos duros son para la reflexión, por eso, la UNAM no llega a Guanajuato a competir con otras instituciones en cuanto a número, ojalá sí en cuanto a calidad; llegan a contribuir a resolver  el enorme reto que enfrenta el estado cuando los chavos que quieren y pueden estudiar una carrera profesional no encuentran lugar en ninguna porque éstos son limitados.

Todos los días recibo correos y en las redes sociales por Internet de muchos de ellos pidiendo ayuda, en mis recorridos por los municipios del estado los chavos me piden que los oriente para tener esa oportunidad. Por eso, hoy veo el caso medio lleno, no lleno completamente,  porque el balance aún es negativo, pero celebro de verdad que todos los niveles del Gobierno hayan tenido éxito en esta gestión ante la UNAM, que seguramente no comenzó en estos días, que tiene mucho tiempo seguramente y que rendirá sus frutos. Así como la apertura del Campus del IPN en el Puerto Interior y la instalación de la Planta de la VW ahí mismo, los esfuerzos que veo se realizan a diario en muchos municipios de mi estado que no tenían una prepa, una escuela superior y que poco a poco han venido abriéndose, es de reconocerse.  Falta mucho por hacer, Guanajuato se construye poco a poco pero con tenacidad y constancia, debemos pugnar por seguir llevando estos esfuerzos a todos los municipios del estado, especialmente los de mayor marginación y con mucha creatividad y espíritu innovador  proponemos establecer un sistema que vincule al sistema educativo del estado, respetando la vocación regional, con la generación de oportunidades de empleo en cada región ahí está “el quid” del ReTO.

lunes, 4 de octubre de 2010

Comida chatarra

Escrito por Senador Ricardo Torres Origel   en el heraldo del bajío

Lunes, 04 de Octubre de 2010 00:45

No cabe duda que en estos gajes del oficio se aprende a diario, sobre todo cuando se despoja uno del "glamour" -que para muchos reviste tener un cargo público- y se mantiene a ras del suelo en contacto permanente con la ciudadanía.
Así es que en estos recorridos kilométricos por mi querido estado de Guanajuato he recogido las más extraordinarias experiencias nacidas desde la propia vida de los guanajuatenses; de ahí surge la inspiración para hacer nuestro trabajo y aportar lo mejor de nosotros mismos para seguir cambiando, para bien, el actual estado de cosas.

Reza el refrán popular que todo es una moneda de dos caras y, en el tema de la alimentación, no es la excepción: desde los que viven como el pobre Lázaro, en pobreza alimentaria, que no tienen ni lo más indispensable para satisfacer los requerimientos nutritivos diarios y padecen hambre y desnutrición, hasta los que se ubican en el otro extremo, al estilo de Epulón: comida de sobra, pero no necesariamente nutritiva ni de calidad que produce muchos otros males.
Dos facetas de nuestra realidad social mexicana que requiere la implementación de cambios en las políticas públicas con urgencia, para lo uno y para lo otro.
Tarea de romanos, sin duda, por el tamaño del reto a enfrentar, pero que tenemos  la obligación moral de iniciar.
Así, en la Comisión de Educación del Senado, analizamos en estos días la implementación de reformas a las Leyes de Salud, de Educación y la Ley Federal del Consumidor, a fin de regular, por primera vez, en las escuelas públicas y privadas de nuestro país, la venta y el consumo de alimentos de nulo o bajo contenido nutricional, mejor conocidos como comida chatarra.
Buscamos hacer cambios en la información de los empaques de los alimentos que ilustren al consumidor acerca del contenido real del producto que pretende comprar, promover entre los padres de familia la preparación de alimentos sanos y nutritivos para sus hijos, así como los que se preparen en la escuela y fomentar el hábito de la actividad física y la práctica de algún deporte, con el objetivo de evitar el grave problema de obesidad y sus enfermedades asociadas que padecen ya millones de personas en México.
Cifras de la Secretaría de Salud estiman que el 70 % de la población total sufre alguno de estos padecimientos. Asimismo, las actividades físicas poco a poco han dejado de ser prioritarias o relevantes para muchas personas y familias, lo que ha contribuido a la proliferación de actividades sedentarias de esparcimiento, por la que optan niños y jóvenes, y a la nula práctica del deporte.
El sobrepeso y la obesidad se presentan casi en el 70 % de la población. Visto desde la perspectiva de los géneros, ambos padecimientos afectan al 71.9% de las mujeres y al 66.7% que son hombres entre los 30 y 60 años. En niños de 5 a 11 años el índice fue de alrededor de 26% para ambos sexos; 26.8% en niñas y 25.9% en niños, lo que representa poco mas de 4 millones de niñas y niños que padecen sobrepeso u obesidad.
Según datos de la propia Secretaría de Salud, el costo total al contribuyente por el servicio de atención a los problemas de salud asociados al sobrepeso y la obesidad ha aumentado de 35,429 millones de pesos en 2000 al estimado de 67,345 millones de pesos en 2008. La proyección es que para el 2017 el costo total ascienda a 150,860 millones de pesos.
Estas cifras nos dan una idea del tamaño del costo que tienen los malos hábitos alimenticios en nuestro país, por una parte y, por la otra, lo que se podría hacer con ese dinero para acortar los márgenes de pobreza alimentaria en la que viven todavía millones de mexicanos. Pero también son indicadores de la terrible desigualdad social que seguimos padeciendo y que requiere de cambios legislativos de fondo.
Tengo que decir, con cierta preocupación, que esta discusión no ha estado exenta de tropiezos y claroscuros, los intereses económicos que se trastocan son muy grandes y no han faltado las objeciones a la reforma, los atorones y las prácticas dilatorias y torpederas. Para algunas empresas de alimentos chatarra, el mercado de los niños a través de las tienditas escolares les representa grandes dividendos y pingües ganancias.
Lo que pretendemos con la reforma es promover, desde luego, y con todo lo que esto representa para las condiciones de nuestra población, un cambio de cultura en el que participen los padres de familia, los maestros y los estudiantes, así como los propios fabricantes de alimentos, que fomenten mejores hábitos de alimentación e higiene, no sólo por el costo que esto representa, sino porque lo que queremos desde la propia legislación es una sociedad más sana para el futuro; tenemos aún mucho por hacer por supuesto, pero esperamos que este sea un buen comienzo.

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